Plantas medicinales autóctonas de Nicaragua 1550 d.C.

En el presente artículo se brinda información de la importancia que tuvieron las plantas medicinales en nuestra sociedad aborigen, y que en la actualidad se siguen utilizando en diferentes comunidades como primera alternativa en la curación de distintas enfermedades. El uso de estas plantas curativas se desconoce por completo por las nuevas generaciones, puesto que en este mundo moderno se están utilizando fármacos que su mayoría son sustancias químicas producidas por el hombre, y que hoy por hoy se están dejando en el olvido las prácticas de la medicina natural que manejaron las pasadas generaciones, pero quienes hoy en día tienen de esos conocimientos son: los doctores curanderos naturistas, así como también nuestros abuelos que aún conservan esos conocimientos de la medicina natural. Las fuentes escritas por Fernández Oviedo explican que utilizaron diferentes plantas para curar heridas, llagas, quebraduras en los huesos, así como las dolencias en el cuerpo. 

Entre las afirmaciones descrita por Oviedo se habla del uso de una planta para las quebraduras en los huesos, la describen de aspecto muy horrible, observada en tierra firme en diferentes lugares en América por donde ellos iban pasando, es una planta spinosa, de cuya hoja o penca nacieron otras de las otras y de penca en penca se convierte en rama, según Alejandro Dávila Bolaños éste árbol que al cronista le pareció espantoso, no es más que nuestra tuna que crece en el campo.

Su manera de preparación era que quitaban las espinas, luego machacaban las paño de lienzo, a manera de emplasto ligaban la parte afectada hasta que los huesos eran concertados. Sin duda alguna, el entablillado firme que se ponía con esta hoja de tuna, adaptaba correctamente al miembro traumatizado, así al endurecerse, realizaba el oficio actual del enyesado, creemos que eta fue la propiedad de aplicación que tan buen resultado dio a nuestros indígenas. (Alejandro Dávila Bolaños, 1974) En lo personal he escuchado el beneficio que trae esta planta en el uso de las fracturas de los huesos, así como también el uso de otra planta conocida como suelda consuelda que también se utilizada para las quebraduras y la caída del cabello. 

Otra planta que emplearon nuestros antepasados para el alivio de las llagas fue el mozotes, el sistema de curación iniciaba lavando la llaga con agua tibia, tomaban de esta hierva, así mismo majaban hierva hasta hacerla pasta y luego aplicaban en la llaga dos veces al día; esta planta también fue utilizada por los españoles residentes de León para curar sus llagas en aquellos tiempos de la “colonización”. Existen reportes en las crónicas de india en América sobre el aprovechamiento del árbol guayacán, en donde se afirma que contiene propiedades curativas para eliminar la enfermedad del mal de las búas, los síntomas que presentaban las personas infestadas eran erosiones en la piel con mucha dolencia. Esto aconteció en los territorios de la isla nombrada por los españoles como Isla Española, hoy conocida como la nación Haití y República Dominica. En Europa a esta epidemia se le conoció como el mal francés y como el mal de Nápoles, que más tarde fue conocida como sífilis. Así mismo esta planta fue de mucho beneficio curativo para nuestros aborígenes Nagrandanos.

En las investigaciones arqueológicas en nuestro país hasta al momento no se ha identificado en los restos óseos rastros de este tipo de enfermedad (sífilis), la cual se convirtió como una peste y el azote para la humanidad. Se puede es decir que el sistema inmunológico de nuestros antepasados no estaba expuesto a numerosas enfermedades que sufría las poblaciones del viejo continente, entre las cuales figuran: la viruela, sarampión, varicela, fiebre amarilla, paludismo, lepra, entre otras. Cuenco trípode Usulután Negativo (500 a.C.-500 d.C.) Colección Mi Museo. Nuestros aborígenes además utilizaron la medicina proveniente de la hierba yaat para las dolencias en el cuerpo, que también fue conocida en otras regiones de América del Sur, como por ejemplo en Venezuela como hado y en Perú la hoja de coca. El efecto de esta hierba según Oviedo es que quitaba las dolencias del cuerpo cuando realizaban grandes caminatas, por ejemplo dolores de cabeza y piernas; también las usaban para las guerras como sustancia alucinógena que posiblemente ayudaba a no tener temor a sus adversarios, ellos la llevaban colgada en el cuello en recipientes. Para prepararla machaban las hojas de yaat (coca) que luego era revuelta con cal en un recipiente, una vez ya preparado untaban en sus labios o mantenían mascando la hoja de yaat ya preparada, la mescla no era injerida porque su efecto era tóxico hasta llegar a causar la muerte. 

Otras plantas con propiedades curativas utilizadas fueron: la salvia, para la enfermedad de la mujer, posiblemente se esté refiriendo al periodo menstrual; la ruda silvestre, para los niños cipeados; el ispate, para los dolores de estómago; la dormilona, para calmar los nervios e insomnios; la zarzaparrilla, para depurar la sangre, entre otros. 

Referencias:

Dávila, A. (1974). La medina indígena pre-colombina de Nicaragua. 

Mira, E. (1997). La medicina indígena en la Española y su comercialización (1492- 1550). Asclepio Revista de historia de la medicina y de la ciencia. 49 (2). Recuperado desde: http://asclepio.revistas.csic.es/index.php/asclepio/article/view/372/370